A partir de la muerte de nuestros padres, Matt y yo quedamos a custodia de nuestra tía Emma, la única pariente viva que teníamos.
Éramos muy pequeños, y el dolor que provocaba la muerte de nuestros padres ella la podía sobrellevar muy bien.
Administraba la herencia que ellos nos habían dejado. Vivíamos con ella y nos daba todo lo que deseábamos, supuse todo el tiempo que eso estaba bien, pero mi hermano no pensaba lo mismo.
Cada verano, mientras yo iba a los cursos y a los campamentos en Canadá, mi hermano pensó que era mejor idea pasar el tiempo en la empresa de nuestros padres. Mi tía Emma pensaba que eso lo iba a disciplinar y que con ello controlaría los arrebatos de indisciplina que después le daban.
Pasamos muchos años así, y cuando cumplimos 14 años, Matt ya sabía cómo se movía toda la empresa y qué función tenia cada uno.
Yo pensaba que era aburrido.
Él pensaba en nuestro futuro.
Al poco tiempo en la empresa lo empezaron a considerar un genio y apostaban a que su futuro auguraba más que magnífica.
Se hizo amigo de los amigos de mi tía, pero también de los enemigos. Entre ellos un abogado que lo fue asesorando sobre cómo quitarle el poder a mi tía y que todo recayera en nosotros. Y así lo hizo.
Cuando decidimos irnos de la casa no sólo dejábamos sola a mi tía, también la dejábamos en la bancarrota.
Matt había trasladado todos los negocios consigo, y ahora, desde Japón, maneja todo.
Admito que me siento un poco culpable, él haciendo todo por mi, y yo... recordando a Clow.
Me dirigí abajo, donde estaba mi hermano hablando por teléfono con uno de los ejecutivos de la empresa de mis padres. Me quedé detrás de la puerta escuchando lo que decía.
- Desayuna pronto... - dijo hablándome directamente y no a su gente - no tenemos mucho tiempo, de lo contrario llegaremos tarde a clases y debemos comenzar nuestro plan. No debes perder ni un segundo en la posible amistad de la dueña de las cartas.
Asomé al fin el rostro y sonreí forzadamente.
- Claro... - entré y me senté en la mesa donde ya tenía el desayuno listo - ¿cómo dormis...? - pero me interrumpió y siguió hablando por teléfono. Odiaba sentirme así, como si lo estuviera engañando.
Mis ojos se centraron en el plato de huevos, picándolos y pensando en la misión que él mismo me había pedido. Ser amiga de la dueña de las cartas, no debe ser tan difícil, pero me costaría más trabajo poder ser amiga de la reencarnación. De él. Miré cómo colgó el teléfono, para él todo parecía tan fácil, parecía tan seguro.
- ¿Ya desayunaste? - pregunté. Pero él parecía distante y su mirada estaba lejos de la mía.
- No, no tenía hambre, gaste mucho de la magia que tengo, anoche, mientras trataba de leer el futuro - se quedó callado, pensando - me adelantaré, hoy, no me esperes en el almuerzo
Su mirada estaba llena de algo extraño, una mirada que empezaba a ver frecuentemente, desde que despertaron mis recuerdos, pero, aun no lograba descifrar de qué se trataba todo esto.
Me faltaba conocerlo más, y eso me frustraba, porque creía que lo sabía todo de él. Y quizás así era, sabía todo de Matt, pero no de Xian, su otra parte de alma.
- Me voy - tomó sus cosas y fue a la puerta sin mirar atrás.
No quería que lo esperara y sabía que era mi culpa. Jamás había sentido tanta culpabilidad, y claro, no me agradaba en lo más mínimo. Pero no podía dejarlo así.
- No, espera Matt - me levanté de la silla para alcanzarlo, pero no calculé bien la distancia y caí dándome un fuerte golpe en las rodillas.
Él se acercó corriendo viendo que estuviera bien, pero apenas se acercó lo abracé, aguantando las lágrimas que se me querían salir.
- Cumpliré mi promesa - hizo un ruido afirmando - todas mis promesas... - se quedó callado, acerqué su rostro al mío y le di un ligero beso en sus dulces labios - todas y cada una de mis promesas - sonrió apenas esbozando una leve curvatura en sus labios.
Me ayudó a levantarme.
- Sé que lo harás - dijo apenas en un susurro - Alpha, no podemos, no más, era una promesa, era lo que te hice prometer; yo haré las cosas por mi lado y tu por las tuyas. Se amiga de aquel grupo, forma parte de ellos... incluso cuando él regrese - tragó fuertemente - quiero que te acerques. Pase lo que pase... - colocó su mano en mi mejilla - quiero que entiendas que siempre te amaré - susurró lentamente hasta bajar su cabeza y besar mi frente - ahora, no me esperes, quizá me vuelva un extraño, pero así... serán las cosas - tuve una extraña sensación en sus palabras. ¿Era una despedida, una promesa...? - Si tenemos que sangrar por la venganza, lo haremos...
Hizo una ligera mueca. Una de un dolor y un sufrimiento que no podía entender, pero que, por otra parte, comprendía. No era un consuelo, más bien, era como una idea de la que él se quería convencer.
Miré como es que se iba a la puerta, salió y la cerró.
De pronto la casa quedó en un profundo silencio, un profundo y terrible silencio. Dio un suspiro que más bien estaba provocando una sensación de vacío en mi pecho.
Estaba confundida, es verdad, pero lo que sentía más, era que por fin estaba consciente de que esto no iba a ser tan fácil como lo había pensado, y por primera vez... había comprendido a mi vida pasada: Feng.
Boté mi desayuno, no tenía hambre. Tomé mi mochila y abrí la puerta de mi casa. El primer paso que diera afuera iba a significar el inicio de todo esto. Y bueno o malo, así serían las cosas. Ya no había marcha atrás.
Di un paso afuera y cerré la puerta de mi casa.

Sakura Kinomoto
Tomoyo Daidouji
Shaoran Li
Eriol Hiragizawa
Meiling Li
Shu Lai
Alpha Mcgregor
Matthew Mcgregor

1 comentario:
¿Sab?. Pusiste un post!! xD manda el resumen para que recuerden todos donde estabamos!! xDDD.
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